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¡ATENCIÓN! PRÓXIMAMENTE SE HABILITARÁ EL SERVICIO DE BIBLIOTECA Y NUESTRO COMPENDIO  DE CONCURSOS ANUALES

En los próximos días los usuarios de Doña Bárbara podrán acceder al servicio de biblioteca gratuito, y tendrán la posibilidad de descargarse nuestro "Compendio de Concursos Literarios Anuales", también gratuitamente. Esperamos que los nuevos servicios sean del agrado de todos.

 

 

EL CENTRO CULTURAL PABLO IGLESIAS PROYECTARÁ UN CICLO DE CINE SOBRE WONG KAR-WAI

 

Cineasta mítico y cita obligada en cualquier ciclo de cine oriental que se precie, Wong Kar-wai es, sin lugar a dudas, el creador de un estremecedor nuevo lenguaje. La trilogía más representativa de su obra se proyectará en el Centro Cultural   Pablo Iglesias los lunes de febrero.

 

Ver una película de Wong Kar-wai es una experiencia visual, estética y sensible. Posee una visión personal sobre la realidad y el tiempo que crea una atmósfera de ensoñación a caballo entre la nostalgia y la imaginación. En su cine no hay grandes historias, ni complicados argumentos, sino una propuesta sutil de reflexiones sobre sentimientos cotidianos como el amor y la soledad, las contradicciones individuales, la felicidad y la compañía.

            Hong Kong es su ciudad y el escenario en el que se desarrolla la trilogía seleccionada para el ciclo que se proyectará en el Centro Cultural Pablo Iglesias durante el mes de febrero. "Días salvajes" abrirá el ciclo el 5 de febrero que continuará con "Deseando amar" el 12 de febrero y cerrará "2046" el 19 de febrero.

Las proyecciones del ciclo irán precedidas por conferencias con las que distintos expertos aportarán las claves de Won Kar-wai. Las conferencias se iniciarán a las 19 horas y las proyecciones media hora después.            

Apoyo a Asociaciones, en colaboración con Artes Plásticas y Mediatecas, promueve este ciclo de cine de autor que comenzará el 5 de febrero, en el Centro Cultural Pablo Iglesias (Paseo de la Chopera, 59). La proyección de la película tendrá lugar a las 19:30 horas. La entrada es libre y gratuita hasta completar aforo.

 

2ª SEMANA LATINOAMERICANA DE ARTE INDEPENDIENTE
 

Ardientes latinos queman Barcelona!
Vuelve la SELAI. Por segundo año consecutivo tendrá lugar la Semana latinoamericana de arte independiente en Barcelona. Artistas, teóricos y trabajadores culturales se concentrarán para pensar-accionar Latinoamérica desde una perspectiva crítica.
La SELAI se llevará a cabo del 14 al 17 de diciembre.
Convocatoria abierta hasta el 30 de noviembre.

Más información: www.selaibcn.co.nr
Contacto: selaibcn@gmail.com

 

XV Edición Creación Literaria
El Fungible
Relatos 2006

Asistirán a la presentación del libro los diecinueve autores de los relatos seleccionados:
Mar Sancho Sanz / Purificación Velázquez Iglesias / Jesús Miguel Abril Chavarri /
Andrés Albalete López / Yanet Bello Rodríguez / Uxue Donezar Hoyos / Harel Farfán Mejía /
Antoni Galdón i Palomares / Mario Gastón García / Lourdes García Sanz / Roca Infantes Muñoz / Sergio Loo / Marcos Lorenzo Pérez / Marcelo Luján / María Elena Martínez Martínez /
Javier Molina Palomino / David Nieto Rodríguez / Juan Carlos Rodríguez Barreno / Yanina Rosenberg.

 

PREMIO DE CUENTO "JULIO CORTAZAR" SE QUEDÓ EN CUBA

Por: Laura Mendoza

 

La Habana.- Tanto el máximo galardón como todas las menciones, menos una que fue a parar a manos de un escritor español, entregados por el jurado de la quinta edición del Premio Iberoamericano de Cuento Julio Cortázar se quedaron en Cuba.

 

Por "su sentido preciso y al mismo tiempo audaz del género, su dominio expresivo y la alta calidad lograda en la construcción de la atmósfera, el ambiente, y los personajes", el relato ganador fue En una estrofa de agua, de Jorge Ángel Pérez, difundió la prensa local.

 

Con este lauro, Pérez se anotó otro punto en un palmarés en el que figura el premio de Novela Grinzane Cavour 2002, de Italia, por El paseante cándido. El año pasado, su libro Fumando espero disputó junto a otros cuatro títulos la supremacía en el concurso internacional de novela Rómulo Gallegos que finalmente mereció la novela El vano ayer, del español Isaac Rosas.

 

El autor español Fernando Ruiz Paños se alzó con la primera mención del Cortázar por Un asiento en Camões.

 

Francisco López Sacha, Margarita Mateo y Alejandro Álvarez Bernal, integrantes del jurado, repartieron menciones a los cubanos Ernesto Pérez Castillo (Memorial de Judas), Gustavo Sabas del Pino (Aves grises), Alberto Garrandés (Rapunzel) y Hugo Luis Sánchez (Siempre en domingo). Para Garrandés y Pérez Castillo, el Cortázar no significa su debut como galardonados. El primero se llevó el premio cubano La llama doble de novela erótica 2002 por Fake y el segundo conquistó el X Premio de Cuento La Gaceta de Cuba 2003, por Composición con introducción, nudo y desenlace.

 

Según la agencia noticiosa Prensa Latina que citó declaraciones de los miembros del jurado, "la abundante participación de escritores iberoamericanos de notable calidad" hizo de las deliberaciones una labor "muy difícil".

 

Los jueces se enfrentaron a 411 manuscritos remitidos al certamen desde casi una veintena de países europeos, asiáticos y americanos. La cifra de obras en competencia demuestra la aceptación y el prestigio que ha ido ganando el premio, de acuerdo con fuentes cercanas al concurso.

Instaurado en el 2002 a instancias de la editora, traductora y escritora lituana Ugné Karvalis, ex compañera de Cortázar, el premio, dotado de mil 500 dólares, está copatrocinado por el Instituto Cubano del Libro, la Fundación ALIA y Casa de las Américas.

Tanto En una estrofa de agua como los otros relatos distinguidos serán publicados en un compendio, cuya aparición está marcada para febrero del 2007 durante la Feria Internacional del Libro de La Habana.

Los ganadores recibirán sus avales en una ceremonia tradicionalmente celebrada el 28 de agosto, en ocasión del cumpleaños del autor de Rayuela, quien falleció en 1984 a los 70 años de edad.

Fuente: World Data Service

 

 

 

SILVIO RODRÍGUEZ EN CONCIERTO

Silvio Rodríguez ofrece concierto gratuito en solidaridad con el pueblo gallego

 

España.- El cantautor cubano Silvio Rodríguez ofreció este domingo último un concierto gratuito en la plaza de la Ferreiría de Pontevedra (España), en solidaridad con el pueblo gallego tras la oleada de fuegos forestales de la primera quincena de agosto.

 

 

El músico cubano anunció el pasado 10 de agosto, en plena oleada de fuegos, su decisión de suspender los conciertos previstos en Galicia ante la "trágica y desoladora situación" derivada de la ola de incendios forestales registrados esta comunidad autónoma.

 

Con "Érase que se era", su último álbum, el cantautor repasa sus primeras composiciones. Con ellas pretende saldar una deuda con su pasado como compositor. "Agrupé la mayor cantidad posible de lenguajes, de formas de acercarme a la música y de escribir palabras", asegura el músico.

 

La mayor parte de los temas fueron creados entre finales de los sesenta y principios de los setenta, previos a su primer trabajo discográfico, "Días y flores". Algunas de las canciones incluidas en el álbum fueron escritas a bordo de varios barcos pesqueros, durante una expedición marítima de cuatro meses por las costas de África, en sus años de juventud.

 

Su nuevo disco reúne 25 canciones inéditas. "Llevaban años esperando que las pusiera en circulación. Son como una arqueología de mí mismo", aclara. "Tengo bastante material pendiente. Cuando grabé mi primer disco, ya hacía una década que componía. Llevaban mucho esperando y mirándome desde el silencio acusador", dijo.

 

Para evitar malentendidos

 

El cantautor cubano no quiere "malentendidos" sobre Cuba ni sobre la enfermedad de Fidel Castro, de ahí que tomara la decisión de cancelar ruedas de prensa y restringir las declaraciones públicas durante su visita a España.

 

"Es que ya se ha producido algún problema; cosas sacadas de contexto", explica un colaborador del artista, que compagina la música con sus tareas como diputado en la Asamblea Nacional de su país, y autor de temas muy identificados con el líder cubano, como "Rabo de nube".

 

Su silencio no se debe confundir con indefinición. Poco antes de salir de Cuba para emprender la gira de presentación de su nueva producción discográfica, le preguntaron sobre un eventual proceso de transición: "Si me interesara esa transición estaría del otro lado, pero no", manifestó.

 

Y sobre el 80 cumpleaños de Castro, el 13 de agosto pasado, el músico garantizó que le regalaría todo lo que pudiera: "Un poquito más que mi música, hasta mi persona".

 

Fuente: Tele Sur

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

                                          

 

 

 

 

 

 

                                                     Se conmemora la muerte de Ella Fitzgerald, la primera dama de la canción estadounidense.

Por: Pablo Aguirre

 

16 de Junio, 2006

 

 

Su inconfundible estilo vocal fue prácticamente imposible de imitar. Ella, considerada la vocalista de jazz más influyente en este género musical, murió hace diez años, el 15 de junio de 1996 - dejando un vacío irreparable en el ámbito musical internacional, y el mundo del jazz en particular.

Ella Fitzgerald irrumpió más allá de las fronteras del jazz, tanto en el repertorio de sus canciones como en el tipo de público que logró alcanzar a nivel mundial. Su belleza espiritual y artística la llevó a conquistar públicos de todas las edades y procedencias.

Dotada de un rango vocal que le permitía alcanzar tres octavas, la pureza de su voz y el calor de sus interpretaciones hicieron que su estilo vocal fuera inconfundible y prácticamente imposible de imitar.

Una de sus características - propia del jazz - fue su capacidad de improvisar con espontaneidad, emoción y creatividad en el estilo llamado "scat", imitando las improvisaciones de solistas en instrumentos de viento. Del otro lado de los límites del jazz, está considerada hoy, junto con Frank Sinatra, como la intérprete suprema del gran repertorio de la canción estadounidense.

13 premios "Grammy"

Ella es la única cantante de jazz que ha ganado 13 premios "Grammy" en su carrera artística, además de otros galardones incluyendo dos medallas de la Presidencia de los EEUU: la de las artes y la de la libertad.

Viajó a todos los rincones del mundo durante décadas, actuando en famosas salas de concierto o en festivales internacionales de jazz. La cantidad de grabaciones que realizó a través de su larga carrera es inmensurable. Solamente en la discoteca de la BBC hay registrados más de dos mil títulos de canciones.

Grabó muchos más, por supuesto. Entre sus álbumes más notables hay ocho discos de larga duración, cada uno de ellos con composiciones de Cole Porter, Rodgers y Hart, Duke Ellington, Irvin Berlin, los hermanos Gershwin, Harold Arlen, Jerome Kern y Johnny Mercer.

En el mundo del jazz actuó y grabó con gigantes como Chick Webb, Benny Carter, Benny Goodman, Louis Armstrong, Oscar Peterson, Duke Ellington, Count Basie, Buddy Rich, Herb Ellis, Ray Brown, Tommy Flannagan, Joe Pass y cientos de otros.

En el siglo pasado, cantantes de jazz tan famosas y destacadas como Billie Holiday y Sarah Vaughan reconocieron admirar a Ella Fitzgerald. Y en este siglo, vocalistas como Diana Krall o la joven Jane Monheit dicen estar influenciadas por ella.

Comienzos difíciles

El éxito artístico de Ella Fitzgerald la llevó a ser una de las mujeres más ricas en la escena de la canción estadounidense. No obstante sus comienzos fueron duros y tristes.

Ella nació en Virginia en abril de 1917. Sus padres se separaron poco tiempo después de su nacimiento. Su madre, Temperante, se trasladó con la pequeña Ella a Nueva York. Años después Temperante murió a consecuencia de un accidente automovilístico y Ella tuvo que hacerse cargo de su hermanastra Frances.

Posiblemente a causa de estos acontecimientos, a Ella no le fue bien en la escuela, a la que dejó de asistir durante largos períodos. Esto la llevó a tener problemas con la policía y fue enviada a un reformatorio, del cual se escapó. Durante un corto tiempo no tuvo hogar.

En noviembre de 1934 tuvo la suerte de que su nombre fuera seleccionado en una rifa para actuar como "amateur" en el teatro Apollo, de Harlem, en Nueva York. Al principio su intención era bailar en ese lugar, pero temió la competencia de unas hermanas que eran muy buenas bailarinas. Optó entonces por hacer uso de su voz.

Impresionó tanto al público y a los músicos del lugar, que ese no sólo fue su debut como cantante, sino el comienzo de su carrera. Tenía 16 años de edad.

Al poco tiempo de haber conquistado al público del teatro Apollo, el director de orquesta Chick Webb le ofreció ponerla a prueba como una de las vocalistas de su agrupación. Su éxito con Webb fue portentoso y éste, sin pensárselo dos veces, le ofreció un contrato para realizar giras con su orquesta.

La presencia de Ella en esa banda fue tan importante que, cuando Chick Webb murió en junio de 1939, la agrupación pasó a llamarse "Ella Fitzgerald y su famosa orquesta".

Al estrellato

Sin embargo en 1941 Ella decidió abandonar su papel como directora orquestal y comenzar su carrera como solista. Firmó un contrato con el sello "Decca", con el que grabó hasta el año 1955. Pero el empresario y promotor de jazz, Norman Grantz, la convenció de que el repertorio principalmente "pop" que "Decca" la hacía grabar no era apropiado para ella.

Norman Grantz creó el sello "Verve" alrededor de Ella Fitzgerald, confiando plenamente en sus atributos como cantante de jazz. Este sello se transformaría en uno de los más importantes en la historia del llamado jazz moderno. Ella Fitzgerald grabó con Norman Granz en las famosas sesiones de "Jazz en la filarmónica", así como en innumerables sesiones de estudio con muchos de los músicos de jazz famosos en esos días.

Entre los años 1956 y 1964, Ella Fitzgerald grabó cientos de canciones con este sello, todas las cuales constituyen hoy su trabajo artístico más sobresaliente e importante de su carrera. Con seguridad, también, fueron los años en los que Ella exportó al mundo una parte considerable de la cultura musical estadounidense.

El sello Verve, creado por Norman Granz por inspiración de Ella Fitzgerald a mediados de los 50, fue vendido a MGM por tres millones de dólares en 1963 y - paradójicamente - en 1967 MGM no le renovó el contrato a Ella, quien grabó en los años posteriores para Atlantic, Capitol y Reprise, entre otros.

En 1972, el éxito del álllbum "Jazz at Santa Monica Civic´72" llevó a Norman Granz a fundar otro sello de discos, "Pablo Records". Ella grabó alrededor de 20 álbumes durante sus años con el sello "Pablo", que en el último tiempo documentaron el deterioro de su voz, aunque también muchos momentos de genialidad artística.

El fin

Cuando Ella Fitzgerald murió en su mansión de Beverly Hills, California, en junio de 1996, su nombre era conocido - y su voz reconocida - en todos los rincones del mundo. Ella pasó sus últimos años en silla de ruedas debido a complicaciones producidas por la diabetes, que la llevó finalmente a la muerte a los 78 años de edad.

Los comentaristas de su país señalaron, después de su partida, que Ella también había contribuido a la integración de blancos y afro-americanos por el sólo hecho de que una mujer de raza negra hubiera popularizado canciones de diversas procedencias entre un público predominantemente blanco que llegó a idolatrarla.

Afortunadamente, diez años después de su muerte, su sentido del swing, su creatividad al improvisar y el simpático humor al interpretar canciones, han quedado grabados en miles de discos, muchos de los cuales han sido transformados al formato CD.

En 1934, esa jovencita de 16 años que, en vez de bailar en el Teatro Apollo, optó por cantar, nunca se imaginó que esa decisión iba a tener secuelas tan asombrosas. Una década después de su muerte, su producción artística sigue maravillando al público del Siglo XXI.

          fuentes: BBB de Londres. Portal de la Cultura Cubana

                  

 

 

La responsabilidad del escritor en los relatos de victoria y derrota

Por: Belén Gopegui

 

20 de Junio, 2006

 

 


El catorce de agosto de 1943, Bertolt Brecht, exiliado en los Estados Unidos, hace una anotación en su diario sobre un pequeño festival organizado en honor a Alfred Döblin, que cumple 65 años. Escribe Brecht: “Döblin comenzó a explicar por qué él, como muchos otros escritores, tenía parte de responsabilidad por la ascensión de los nazis (...)

Por unos instantes”, continúa Brecht, “tuve la pueril esperanza de que dijera: porque disimulé los delitos de los poderosos, porque humillé a los oprimidos, porque quise alimentar con cantos a los hambrientos, etcétera.

Pero él prosiguió con empecinamiento, sin contrición, sin remordimientos: porque no busqué a dios”.

Me propongo hablar aquí de la responsabilidad del escritor, del escritor como aquel que trabaja en la construcción de ficciones. No de su responsabilidad en cuanto ciudadano, o militante, o trabajador intelectual que tiene mayor acceso que otras personas a la palabra pública. Hablar, en cambio, de la responsabilidad de la ficción. Hablar de que es posible que los relatos disimulen los delitos de los poderosos, humillen a los oprimidos, quieran alimentar con cantos a los hambrientos.

Sé que la ficción goza de un estatuto especial y que en cierto modo lo necesita. Podemos matar en la ficción sin que nos salpique la sangre, es necesario conservar esta posibilidad igual que, en otro orden de cosas, es necesario que en un laboratorio se trabaje con gérmenes mortíferos pues conocerlos ayuda a encontrar el medicamento que pueda dominarlos. Por lo que se refiere a la ficción, ¿hasta dónde debemos llegar? El acuerdo vigente hoy en día parece ser que dice: hasta el infinito, si bien quizá existan dos o tres fronteras que hoy no se aceptarían, difícilmente se aceptaría una ficción no cómica sino dramática que convirtiera a Hitler en un héroe, que negara exterminio de los judíos o que pretendiera que la raza negra es inferior.

Siempre que se trata este tema surge el espectro de la censura y la discusión se encona o se cierra pues da la impresión de que quien la promueve está pensando en la conveniencia de prohibir ciertos libros o películas. Yo no tengo ninguna posibilidad de prohibir relatos y no hablo desde ahí. Reivindico algo bastante más humilde, la posibilidad de criticar la ficción por lo que cuenta, por lo que propone, por haber analizado no sólo las comas, las estrategias narrativas, la brillantez formal, sino haber analizado además a quién salpica la sangre y de quién es la sangre que salpica o, dicho de otro modo, qué valores se articulan y dramatizan y por qué. Creo, diré, que en contra de lo que a menudo se afirma, éste es un juicio que se hace siempre, que no ha dejado de hacerse y que está íntimamente relacionado con la percepción colectiva de lo bueno, de lo deseable, de lo intolerable.

Para mostrar esto acudiré a los relatos de tres grandes victorias y derrotas colectivas, pues de lo que hoy quiero hablar no es de las ficciones de lo privado, sino de aquellas que se articulan en torno a la lectura de la historia vivida por los pueblos. Me referiré por tanto a la guerra civil norteamericana, a la segunda guerra mundial y a la llamada guerra civil española.

Decir segunda república española es decir golpe de Estado, es decir guerra civil o más exactamente guerra revolucionaria y decir victoria del fascismo. Decir segunda república es, a una escala menor, decir ausencia de modelos heroicos homologados, ausencia de mitología republicana actualizada, ausencia de épica de la derrota. Porque unas fotos de Robert Capa y algunos relatos verídicos estremecedores no construyen una mitología.

Como argumentaré a continuación, para que pueda existir una mitología de la derrota hace falta que ganen “los buenos” y por más que hubiera atrocidades en los dos bandos y gestos de humana solidaridad, no es legítimo ni de sentido común atribuir al fascismo el papel de “los buenos”.

Una cosa es recelar del maniqueísmo y otra no ver que la historia se ha ido construyendo con conflictos en los cuales un bando tenía la legitimidad y el otro sólo tenía la fuerza. La guerra civil norteamericana es un ejemplo claro. Los abolicionistas eran los buenos, y por más que estuvieran también guiados por intereses económicos, nadie diría que la causa de la esclavitud es tan buena y legítima como la causa de la libertad de los esclavos. Nadie diría: puesto que, sin duda, en ambos bandos se cometieron atrocidades y en ambos bandos hubo gestos de solidaridad, era indiferente a la bondad y al progreso el hecho que hubiera ganado uno u otro.

En la guerra civil norteamericana ganaron “los buenos”, y precisamente por eso se ha podido construir una cierta mitología de la derrota con los Estados del Sur. Porque en cualquier bando hay dignidad y heroísmo, y la dignidad y el heroísmo adquieren un halo romántico, esto es, individualista, cuando no están acompañados del empuje colectivo que arrastra la victoria.

Algo parecido ocurre con la Segunda Guerra Mundial. Como ganaron los, diremos, menos malos, se pueden realizar películas en las que algún alemán solitario y amante del arte y capaz de gestos de generosidad adquiera un cierto halo mítico y disfrute del aura romántica e individualista del perdedor. En el orden de lo afectivo, la película Casablanca es, por su estrategia narrativa, un paradigma. La chica se va con el bueno, con el héroe, con quien defiende los valores que aún nos conmueven en el himno de la marsellesa, y sólo por ese motivo puede el relato elevar la figura de Rick, el perdedor, dotándole, una vez más, de romanticismo.

No contamos, por el contrario, con relatos mitológicos de los reprimidos por las dictaduras, es decir, contamos con algunos de esos relatos y nos hablan de la dignidad, del valor, nos hablan del horror y de la tortura, pero no conforman personajes con aura, con romanticismo, con potencia, sino que esos relatos se impregnan de la opresión que narran y les falta siempre aire y no son mitológicos sino asfixiantes y tristes.

Hay sin duda más valor y dignidad en las manos cortadas de Víctor Jara o en la cárcel y la tuberculosis y la muerte de Miguel Hernández que en cualquier lista de Schlinder o que en el miliciano de Salamina que perdona la vida a un fascista, huye y luego entra triunfador para liberar París.

Pero Shlinder cuenta con el romanticismo del perdedor individualista que es, al parecer, capaz de prestar atención a la voz de su conciencia, y el miliciano accede al romanticismo a través de un destino privado que, dejando atrás a los vencidos, se impregna del triunfo de los aliados.

En cambio Miguel Hernández y Víctor Jara nos recuerdan que los buenos pueden perder, que pierden, que siguen perdiendo cada día en muchas ocasiones.

Y es que no es cierto, como suele decirse, que el perdedor sea una figura romántica en sí misma, no es cierta esa queja de los triunfadores según la cual ellos lo tienen todo pero no tienen el aura, el encanto, el atractivo de los perdedores. Hambrientos, explotados, hambrientas, explotadas, enfermos y enfermas sin atención médica, cada uno de ellos es un perdedor. Se cuentan por cientos de millones pero nadie parece tender a atribuirles encanto y romanticismo. Los relatos se centran en los perdedores malos o los no-buenos, a ser posible, ricos, nos conmueven los perdedores del bando de lo oscuro que misteriosamente supieron mantener allí una cierta independencia.

Aquellas ocasiones en que el perdedor honesto, bueno, logra ingresar en el relato mitológico suelen ser debidas a que en cierto momento logró la victoria y, por ese momento, los valores legítimos de generosidad, valentía y, también, de no explotación, de no sacar provecho de la pobreza ajena o cualquier otra cosa que el perdedor represente, adquieren el empuje y la fuerza del triunfo. A mi modo de ver, los disparos con que se mata sin respeto a un Che ya herido en Bolivia no logran acabar con el valor no sólo bueno sino mitológico de su figura porque permanece unida a la legitimidad de una revolución victoriosa.

Si tuviera que haber una clase de justicia para el mundo de los relatos tal como tendría que haberla para el mundo de los hechos, podríamos pensar que el aura no está bien repartida, pues no es justo que falten mecanismos narrativos capaces de conferir potencia al personaje del derrotado cuando éste representa los valores de una vida mejor para la mayoría. A no ser que lo veamos de otro modo.

A no ser que pensemos que hay en el perdedor romántico, y en el romántico de cierta estirpe, una suerte de complacencia en su propio destino. Así se advierte en el suicidio del literato que cierra el libro de su existencia o, de un modo más tenue, en el fracasado que se emborracha cada noche a la misma hora, en el mismo sitio, o en el detective divorciado que no ordena su apartamento porque sigue amando a la mujer que no volverá, o en quien habita en una casa en ruinas y habla con sus fantasmas.

A no ser que pensemos, por tanto, que sería en realidad un error profundo para el género humano mitificar a los derrotados por el fascismo. Por el contrario, la única posibilidad que tiene la literatura buena, y aún la vida buena, es precisamente no mitificarlos. No hay leyenda, no hay mito, no hay redoble de tambores en el desaparecido chileno o argentino, no la hay en el miliciano español porque en ellos sólo puede haber presente.

En 1937, con veintisiete años, Miguel Hernández escribía en Nuestra Bandera sobre su participación en los combates librados en los alrededores de Madrid, Boadilla del Monte, Pozuelo. “En una de las forzosas retiradas que tuvimos hacia Madrid”, dice, “en la primera en que me vi envuelto, me sucedió algo significativo. La artillería, la aviación, los tanques enemigos se cebaban en nuestros batallones, sin más armas que fusiles y algún que otro cañón, que no volvía el alma al cuerpo al oírlo de tarde en tarde. Nos retirábamos, por no decir que huíamos, dentro del más completo desorden. Las encinas de las lomas de Boadilla del Monte temblaban a nuestro paso enloquecido, y algunos troncos se precipitaban degollados bajo las explosiones de las granadas. En medio del fragor de la huida, de los cartuchos y los fusiles que los soldados arrojaban para correr con menor impedimento, me hirió de arriba abajo este grito: “¡Me dejáis solo, compañeros!”.

Se oían muchos ayes, muchos rumores sordos de cuerpos cayendo para siempre, y aquel grito desesperado, amargo: “¡Me dejáis solo, compañeros!”.

¡A mí me falta y me sobra corazón para todo! En aquellos instantes sentí que se me desbordaba el pecho; orienté mis pasos hacia el grito y encontré a un herido que sangraba como si su cuerpo fuera una fuente generosa. “¡Me dejáis solo, compañeros!”.

Le ceñí mi pañuelo, mis vendas, la mitad de mi ropa. “¡Me dejáis solo, compañeros!”. Le abracé para que no se sintiera más solo. Pasaban huyendo ante nosotros, sin vernos, sin querer vernos, hombres espantados. “¡Me dejáis solo, compañeros!”.

Le eché sobre mis espaldas: el calor de su sangre golpeó mi piel como un martillo doloroso. “¡No hay quien te deje solo!”, le grité. Me arrastré con él hasta donde quisieron las pocas fuerzas que me quedaban. Cuando ya no pude más le recosté en la tierra, me arrodillé a su lado y le repetí muchas veces: “¡No hay quien te deje solo, compañero!” Y ahora, como entonces, me siento en disposición de no dejar solo en sus desgracias a ningún hombre.”

No queremos ninguna banda sonora sobre este relato, no queremos ningún héroe romántico y solitario declamándolo en la noche: lo único que queremos es que suene como si hubiera sido escrito por una voz común hace apenas unas horas. Y tal vez haya en ello escasa mitología, tal vez no proporcione material para la novelística y el cine. Si eso es un precio, lo pagaremos. Porque la causa de no dejar solo en sus desgracias a ningún hombre no ha sido derrotada, no será derrotada y no la venderemos por un mísero plato de romanticismo.

La corriente dominante en la literatura española de hoy parece, sin embargo, querer algo bien distinto. Citaba el ejemplo de Soldados de Salamina, novela que se ha convertido en detonante de una “moda” narrativa en España consistente en recrear episodios de la guerra civil a través, a mi juicio, de una apuesta fuerte por el romanticismo en su acepción más complaciente, y del relativismo en su acepción más mercantil, esto es: se suman culpas de todas partes, se mezclan, se dividen y se pretende anular unas con otras. A esto hay que añadir lo que podríamos llamar “épica de pastel”, la voluntad de pintar con tonos épicos lo que carece de una épica real, porque la épica real, insisto, lleva aparejada la necesidad de la victoria del bien, sea lo que sea lo que consideremos que es el bien. Por el contrario, en la derrota del bien no debe haber épica y pretender otra cosa es, de nuevo, “querer alimentar con cantos a los hambrientos”.

Con la derrota, cuando se trata de la derrota de lo justo, sólo cabe hacer “instrucciones para armar” ya sea con armas, ya sea con principios, ya sea con organización. Si se implanta, como se está implantando, la idea de que la legitimidad sin victoria puede ser literaria, épica, bella, complaciente, se habrá empezado a convertir lo insoportable en soportable. Se habrá empezado a desarmar al hombre y a la mujer de lo que aún les pertenece, ese instante en que la indignación se convierte en acto.

No estimo que esta “moda” sea casual, ni que obedezca tampoco al tiempo transcurrido desde la guerra civil española. Creo que la desaparición de la Unión Soviética y la idea occidental de que ya no hay ninguna otra instancia capaz de crear legitimidades han propiciado este fenómeno.

La mal llamada guerra contra el terrorismo emprendida por los Estados Unidos y secundada por Europa no se plantea hoy como una guerra entre dos legitimidades, pues el terrorismo como tal no es una ideología ni un proyecto ni una imagen del futuro. Por el contrario, se da a entender que legitimidad sólo hay una, la del imperio, y en torno a ella se producen agresiones violentas, terroristas. La legitimidad y, por tanto, el mañana, parecen ser propiedad del Imperio y de los valores que éste difunde. Tras la caída de la Unión Soviética esta visión se ha expandido en Europa, se ha diseminado por cada país y está echando raíces en proyectos narrativos como el que afecta a la recreación complaciente de la derrota de la república española.

El esclavismo de los Estados del Sur norteamericanos, o el nazismo de la segunda guerra mundial no tienen mañana ni merecen tenerlo. Por eso cabe complacerse en una narrativa nostálgica como la de Faulkner o una cinematografía que de vez en cuando construya a melancólicos generales alemanes amantes del arte. Pero el proyecto revolucionario que sucumbió bajo el fascismo en la guerra revolucionaria española participa del mañana. Fue demasiado fácil en Europa decir que la frase de Fukuyama sobre el fin de la historia estaba superada. Sin duda, revoluciones como la cubana, la bolivariana, la que se pueda emprender en Bolivia, tienen derecho a decirlo. En Latinoamérica se lucha por construir el mañana. Sin embargo en Europa eso no está ocurriendo, de momento.

Por más que algunos intelectuales hayan negado la frase del fin de la historia, por más que el propio Fukuyama la haya puesto en duda, en Europa se actúa como si la frase fuera cierta. En Europa sigue vigente la ideología que consiste en combatir cualquier ideología que no sea la dominante acusándola de dogmatismo; sigue vigente la técnica que consiste en atribuir pretensiones totalitarias a cualquier proyecto distinto del imperialista que pretenda encauzar el futuro.

La historia se considera propiedad del imperio, el futuro es de su propiedad y por eso quienes se lo disputan, se dice, son dogmáticos, pretenden apropiarse del individuo y de su capacidad de decisión, son totalitarios, son oscuros.

Yo sé que quisiéramos oír que el imperio tiene los días contados, y tal vez los tenga. Tal vez sus movimientos no sean más que la última sacudida violenta y furiosa de un animal herido. Pero esa violencia y esa furia se están proyectando hoy en las ideas de los europeos. Internet, los medios alternativos, algunas pequeñas organizaciones revolucionarias dan cuenta de una realidad distinta. Sin embargo, no podemos olvidar cuál es la concepción mayoritaria, cuál es la ideología dominante europea. En España esa ideología ha penetrado por ósmosis la ficción para llevar a cabo una de las operaciones ideológicas más tristes y más graves que se hayan producido nunca. Desactivar la causa revolucionaria por la vía de despojarla de toda entidad colectiva.

Contar que no fueron los humillados y las humilladas, los oprimidos y las oprimidas, los explotados y las explotadas quienes lucharon para defender a un gobierno legítimo. Contar que lo que sucedió en España no fue una guerra de clases sino un conflicto entre individualidades. De este modo la afirmación, real, sin duda, de que hubo víctimas y verdugos en ambos bandos, se convierte en la afirmación, falsa, sin duda, de que luchaban dos ideologías erradas. Y es así como se componen las gestas de individuos heroicos, víctimas inocentes, personas que perdieron y a quienes cabe recordar con nostalgia, con la nostalgia terrorífica de lo que pudo ser y no será, porque desde entonces, se dice, han cambiado mucho las cosas.

Una operación narrativa de tal calibre ni siquiera es del todo deliberada, no se realiza conspirando sino simplemente interiorizando una supuesta ausencia de conflicto, un mundo libre y supuesto en donde sólo queda la psicología de los ganadores y de los perdedores.

Es hora, sin embargo, de afirmar que existieron los buenos principios y los malos principios, las buenas causas y las malas causas, las ideas malas y las ideas buenas en la guerra civil española como en la mayoría de las luchas colectivas que tienen lugar en la tierra.

Nunca, nunca, se debe exaltar la derrota de esas causas buenas, de esas buenas ideas y esos principios buenos. Y creo que existe no sólo el derecho sino la obligación de decir a los escritores que construyen su obra en torno a esa exaltación, que se están convirtiendo en responsables de la voracidad del imperialismo, que están disimulando los delitos de los poderosos, humillando a los oprimidos y queriendo contentar con cantos a los hambrientos.

Muchas gracias por su atención.

 

Fuente: Rebelión, España

 

                   

 

Vichy, 1940

Fernando Schwartz

es la novela ganadora del Premio Primavera de Novela que concede la Editorial Espasa. Vichy, 1940 es una historia donde el amor se sobrepone a la hipocresía, que nos habla del sacrificio de héroes anónimos, de la generosidad de su lucha y de que ésta, finalmente, nunca fue en balde

El 14 de Abril de 1931 se proclamó la II República española. Presentamos una selección de libros y estudios que nos acercan a este periodo de nuestra historia desde distintas perspectivas.  Las causas que motivaron la instauración del régimen republicano, los personajes, cultura e identidad nacional, legislación, el fin de la República y el inicio de la Guerra Civil Española.

VIDA Y MUERTE DE LA REPUBLICA

BUCKLEY, HENRY

ESPASA-CALPE, S.A.

Lengua: CASTELLANO

Encuadernación: Rustica

ISBN: 8467015950

400 pgs   (15.0x22.0 cm)

 

RESUMEN:

Corresponsal de prensa inglés, Henry Buckley asistió a los últimos días de la dictadura de Primo de Rivera, a la caída de la monarquía alfonsina, al desmoronamiento de la II República, al levantamiento de Franco y a la Guerra Civil. Su obra, publicada ahora por vez primera en castellano, además de un valor testimonial de primera magnitud, tiene la virtud de traer a un primer plano aquellos días tumultuosos con apasionada objetivida, gran profesionalidad e independencia. La edición inglesa (1940), única existente, quedó destruida casi en su totalidad con las primeras bombas incendiarias de Hitler, pese a lo cual ha sido cita obligada para gran cantidad de libros sobre la Guerra Civil, desde las primeras monografías y hasta los ya clásicos estudios de Hugh Thomas

LA SEGUNDA REPUBLICA ESPAÑOLA: CRONICAS PARLAMENTARIAS 1931-1936

PLA, JOSEP

EDICIONES DESTINO, S.A.

Lengua: CASTELLANO

Encuadernación: Cartone

ISBN: 8423338274

1600 pgs   (14.0x23.0 cm)

 

RESUMEN:

 

Josep Pla, corresponsal en Madrid de un diario barcelonés, fue testigo privilegiado y cronista del advenimiento, desarrollo y caída de la Segunda República.
Las elecciones municipales del 12 de abril de 1931 dieron paso dos días más tarde a la proclamación de la Segunda República. Desde entonces y hasta la insurrección militar del 18 de julio de 1936m se sucedieron cinco años cruciales, de la historia de España, cinco años que constituyen el precedente, mitificado y denostado al mismo tiempo, de la actual democracia. El apasionante día a día de ese inestable period contó con un testimonio de excepción: Josep Pla
, periodista magistral, que mediante certeras crónicas trazó una singular panorámica crítica de  los protagonistas y motivaciones de estos años clave de nuestra historia contemporánea, marcados por la agitación política y social, que desembocarían en la guerra civil.

La crónica de la Segunda República de la mano de un testito de excepción: Josep Pla.

 

ROJO, AMARILLO, MORADO: CUENTOS REPUBLICANOS

de VV.AA.

EDICIONES MARTINEZ ROCA, S.A.

Lengua: CASTELLANO

Encuadernación: Rustica

ISBN: 842703248X

328 pgs   (14.0x21.0 cm)

 

RESUMEN:

 

Rojo, amarillo, morado es una colección de cuentos que Mr ediciones realiza junto con la Fundación Domingo Malagón para conmemorar el 75 aniversario de la proclamación de la II República española, que tuvo lugar el 14 de abril de 1931. En Rojo, amarillo, morado el lector encontrará cuentos escépticos y esperanzados; cuentos que hacen planes o ajustan cuentas; cuentos divertidos y tristísimos; fantásticos y documentales; de terror y de humor, cuentos poéticos... Autores de al menos tres generaciones ofrecen una visión de la Historia a través de pequeñas historias escritas con el rojo, el amarillo y el morado de la República.

 

 

El escritor mexicano Sergio Pitol recibió e el Premio Cervantes de manos del Rey, en una ceremonia celebrada en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares, y en la que este autor ha ofrecido en su discurso un emotivo homenaje al exilio español en México

 

 

 

El 17 de abril es el 75 aniversario del sufragio femenino en España. Les ofrecemos aquí una selección de libros que profundizan en éste y otros temas relacionados. Libros como El siglo de las mujeres, Vindicación de los derechos de la mujer, Un cuarto propio, Mujeres en el mundo... Un recorrido por la situación social de la mujer dentro y fuera de España y a lo largo de la historia.

 

LIBRES. CIUDADANAS DEL MUNDO

ALBORCH, CARMEN

AGUILAR, S.A. DE EDICIONES-GRUPO SANTILLANA

Lengua: CASTELLANO

Encuadernación: Rustica

ISBN: 8403095074

400 pgs  

 

RESUMEN:

 

Carmen Alborch, autora de los éxitos editoriales Solas y Malas glosa en este libro la personalidad y el trabajo emprendido por algunas mujeres excepcionales, entre ellas, la científica Rita Levi Montalcini, la ecologista Vandana Shiva, la escritora Alice Walker, o la jurista y Premio, Nobel de la Paz Shirin Ebadi. Todas ellas, desde ámbitos y espacios geográficos muy distintos, están comprometidas en la lucha por cambiar la paz del mundo en que vivimos.

 

DIARIOS

PLATH, SYLVIA

ALIANZA EDITORIAL S.A.

 

LA LOCA DE LA CASA

MONTERO, ROSA

EDICIONES ALFAGUARA, S.A. - GRUPO SANTILLANA

Lengua: CASTELLANO

Encuadernación: Rustica

ISBN: 8420466646

224 pgs  

 

RESUMEN:

 

Este libro es una novela, un ensayo, una autobiografía. La loca de la casa es la obra más personal de Rosa Montero, un recorrido por los entresijos de la fantasía, de la creación artística y de los recuerdos más secretos. Es un cofre de mago del que emergen objetos inesperados y asombrosos. La autora emprende un viaje al interior en un juego narrativo lleno de sorpresas. En él se mezclan literatura y vida en un cóctel afrodisíaco de biografías ajenas y autobiografía novelada. Y, así, descubrimos que el gran Goethe adulaba a los poderosos hasta extremos ridículos, que Tolstoi era un energúmeno, que Montero, de niña, fue una enana, y que, con veinte años, mantuvo un estrafalario y desternillante romance con un famoso actor. Pero no deberíamos fiarnos de todo lo que la autora cuenta sobre sí misma: los recuerdos no son siempre lo que parecen. Un libro sobre la fantasía y los sueños, sobre la locura y la pasión, sobre los miedos y las dudas de los escritores, pero también de los lectores. La loca de la casa es, sobre todo, la tórrida historia de amor y salvación que hay entre Rosa Montero y su imaginación.

 

 

 

Próximo libro de Günter Grass en Bartleby editores

Después de una semana en que la poesía se ha enseñoreado de nuestro país, de la Cosmopoética cordobesa a las VIII Jornadas de poesía en español de Logroño, El Cultural anticipa los poemas y dibujos inéditos de una de las primicias poéticas del año: Lírico botín, de Günter Grass. Una obra fascinante, porque, como confiesa él mismo, “mis poemas son el mejor modo de conocerme”, y porque, en palabras de Miguel Sáenz, traductor de la obra,“Grass ha entrado a saco en su producción novelística y poética de los últimos cincuenta años para extraer como trofeos sus poemas más queridos”. “Ahora bien –insiste Sáenz–, ¿se confiesa Grass en estos poemas? La respuesta es afirmativa, pero sólo si se tiene en cuenta que hay otros muchos Grasses: el narrador, el dramaturgo, el hombre público, el político... Con todo, este Grass lírico es, sin duda alguna, el Grass más próximo y comprensible. No hay que olvidar que Grass comenzó como poeta y sólo mucho más tarde la fuerza épica de tambores y rodaballos hizo casi olvidar al poeta original e inimitable”. Por eso, estas páginas ofrecen los mejores inéditos de este auténtico Lírico botín, que lanza la próxima semana Bartleby Editores

 

 

 

Travesuras de la niña mala, MARIO VARGAS LLOSA

Fuente: casadellibro.com


¿Cuál es el verdadero rostro del amor?
Ricardo ve cumplido, a una edad muy temprana, el sueño que en su Lima natal alimentó desde que tenía uso de razón: vivir en París. Pero el rencuentro con un amor de adolescencia lo cambiará todo. La joven, inconformista, aventurera, pragmática e inquieta, lo arrastrará fuera del pequeño mundo de sus ambiciones.
Testigos de épocas convulsas y florecientes en ciudades como Londres, París, Tokio o Madrid, que aquí son mucho más que escenarios, ambos personajes verán sus vidas entrelazarse sin llegar a coincidir del todo. Sin embargo, esta danza de encuentros y desencuentros hará crecer la intensidad del relato página a página hasta propiciar una verdadera fusión del lector con el universo emocional de los protagonistas.
Creando una admirable tensión entre lo cómico y lo trágico, Mario Vargas Llosa
juega con la realidad y la ficción para liberar una historia en la que el amor se nos muestra indefinible, dueño de mil caras, como la niña mala. Pasión y distancia, azar y destino, dolor y disfrute…

 

 

 

 

 

 

 

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